Cuando una marca se convierte en tu archienemigo

¿Cuántas veces os ha pasado que le habéis cogido una manía tremenda a una empresa o marca por una mala experiencia con ella? ¿y cuántas veces la manía viene provocada simplemente por el carácter que tiene esa marca? No os sintáis extraños, lo que sentís tiene hasta nombre: anti branding.

Todos tenemos a ciertas marcas en un pedestal: pueden hacer lo que quieran pero siempre le seremos fieles. ¿Por qué? Pues porque hemos conectado con ellas a un nivel más profundo, sintiéndolas como parte de nosotros, ayudándonos a expresar a otros cómo somos. Esto es muy visible con productos de la marca Apple, o con marcas de ropa, o con marcas de coches.

Pero de la misma forma podemos generar un desprecio hacia una marca, rechazando frontalmente sus mensajes y haciendo lo posible para que fracasen sus productos. Este movimiento se engloba dentro de la anti globalización, pero se puede manifestar de múltiples maneras: desde la irritación que puede producir el jingle que utilizan en sus spot de televisión, hasta la oposición a sus valores como empresa. En otros casos es algo menos subjetivo, debiéndose al mal comportamiento de la empresa con sus clientes o con el entorno donde actúa (son múltiples las listas de las empresas con más quejas cada año). A mí, por ejemplo, me genera irritación ver las campañas de EDarling en TV, ya que a pesar de recibir ciertos premios me parecen pretenciosas, snobs y extremadamente clasistas.

Las empresas deberían tener en cuenta a estos individuos, no solo con el fin de contrarrestar sus efectos, sino con la idea de que les pueden ofrecer información de qué hacen mal, o hacerles ver que no saben cómo expresarse correctamente.

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Imagen Vía unminutopara.wordpress.com

Así, empresas como Starbucks Movistar, con grandes grupos  de seguidores, cuentan con movimientos anti branding organizados, los cuales tratan de hacer ver a otros usuarios por qué no deben relacionarse con dichas empresas. Nacen así las denominadas comunidades anti-marca.

Las empresas no están tomando en serio a estos grupos hasta que es demasiado tarde, ya que consideran que tienen poco poder (para profundizar un poco más os dejo esta entrada de brandchannel). Esto debería cambiar, ya que sirven para comprobar en qué falla la empresa, en qué falla su mensaje, y hace recapacitar sobre qué afirma ofrecer la empresa y lo que realmente se percibe en la calle.

 

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