Diferenciarse o morir (el pop como ejemplo)

Entre las empresas, las personas, los colectivos, etc. existe una competencia constante por mejorar (o ser mejores). Para ello se lleva a cabo otra guerra, la de diferenciarse, ya que si no nos diferenciamos de los demás no podemos llegar a ser los mejores: ¿si no somos percibidos como diferentes cómo vamos a ser mejores que otros? El mundo del pop es un buen ejemplo, con miles de cantantes que cada año tratan de triunfar en las listas de éxito. Si os dais cuenta no triunfan los mejores cantantes, sino aquellos que mejor se diferencian de los demás y consiguen ser reconocidos como únicos, estableciendo así un vínculo con distintos colectivos sociales. Veremos los ejemplos de Miley Cyrus y Conchita Wurst.

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Imagen VIa Eurovision.tv

Hace unos días leí estupefacto una conversación (por llamarlo de alguna manera) entre fans de Miley Cyrus y Kesha en un vídeo de la segunda. Venía a decir lo siguiente:

  • Fan de Cyrus: Kesha es una copiona, va de guarra sexy pero lo hace por copiarse de Miley.
  • Fan de Kesha: perdona que te diga pero Kesha lleva siendo guarra sexy desde antes que Miley lo fuera.

Esta conversación tiene mucha miga (aparte de lo mal que se presentan los valores de ciertos jóvenes). Ambas cantantes están luchando por ser consideradas como la más provocadora, ya que saben que ahí está su factor de diferenciación, sin el cual serían dos cantantes más con dudosas capacidades líricas. Otros cantantes han optado por diferenciarse vía estilo, tipo de música, vincularse a un colectivo, bailar más que cantar, artistas patriotas, rebeldes, etc.

Desde el pasado sábado no se para de hablar de la ganadora de Eurovision, la austriaca Conchita Wurst. Dejando al margen aspectos de integración social, es interesante ver cómo ya no es suficiente ser buen cantante y tener presencia en el escenario, sino que esto debe de ir acompañado de un elemento diferenciador que sirva como impulsor al éxito. Cabría la duda de saber si hubiese ganado el concurso sin barba, porque queramos o no siempre será la “mujer barbuda que ganó eurovision”.

Cada empresa debe buscar aquello que le pueda ayudar a diferenciarse, y a partir de ahí centrar sus estrategias de marketing de forma que cuando el cliente piense en cubrir una necesidad de una cierta forma sólo piense en su marca (competencia monopolística). Porque la diferenciación ayuda al posicionamiento y a la competitividad de la empresa, y éstas son clave para el éxito empresarial.

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