Diferenciarse o morir (el pop como ejemplo)

Entre las empresas, las personas, los colectivos, etc. existe una competencia constante por mejorar (o ser mejores). Para ello se lleva a cabo otra guerra, la de diferenciarse, ya que si no nos diferenciamos de los demás no podemos llegar a ser los mejores: ¿si no somos percibidos como diferentes cómo vamos a ser mejores que otros? El mundo del pop es un buen ejemplo, con miles de cantantes que cada año tratan de triunfar en las listas de éxito. Si os dais cuenta no triunfan los mejores cantantes, sino aquellos que mejor se diferencian de los demás y consiguen ser reconocidos como únicos, estableciendo así un vínculo con distintos colectivos sociales. Veremos los ejemplos de Miley Cyrus y Conchita Wurst.

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Imagen VIa Eurovision.tv

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Branded entertainment

¿Quién no se cansa del bombardeo publicitario que todo espectador sufre cada día? Vas por la calle y recibes impactos de publicidad exterior (vallas, carteles, muppies, etc), te montas en el coche y al poner la radio más publicidad, te compras un periódico y hay más anuncios que noticias, ya no hablemos de la tele (llego a olvidar qué estoy viendo) e Internet, donde más de un susto nos hemos llevado por el audio “sorpresa” de un banner. Como las empresas saben que sus espectadores se pueden cansar e irritar han ido creando otras formas de mandar mensajes al espectador, más sutiles y entretenidas. Estas formas se incluyen en el branded entertainment.

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Os declaro cliente y marca

La lealtad, ese objetivo empresarial (y social) tan beneficioso para la empresa y para el cliente pero tan difícil de alcanzar. Desde cualquier filosofía imperante en el marketing, pero especialmente desde el marketing de relaciones, se apela a la lealtad como uno de los elementos que ayudan a la empresa a alcanzar el éxito. ¿Por qué?

Aunque muchas empresas se empeñen en no aceptarlo, o al menos en no aplicarlo, retener a un cliente es mucho más beneficioso que captar a uno nuevo. La justificación de este hecho es fácil: es mucho más barato conseguir que alguien que ya ha consumido nuestro producto se quede con nosotros que convencer a alguien que no lo ha probado de que lo haga. Para el cliente es igualmente ventajoso ser fiel: le facilita el proceso de compra generándole seguridad, e incluso puede ser un apoyo para su creación de imagen personal ante la sociedad.

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Cuando una marca se convierte en tu archienemigo

¿Cuántas veces os ha pasado que le habéis cogido una manía tremenda a una empresa o marca por una mala experiencia con ella? ¿y cuántas veces la manía viene provocada simplemente por el carácter que tiene esa marca? No os sintáis extraños, lo que sentís tiene hasta nombre: anti branding.

Todos tenemos a ciertas marcas en un pedestal: pueden hacer lo que quieran pero siempre le seremos fieles. ¿Por qué? Pues porque hemos conectado con ellas a un nivel más profundo, sintiéndolas como parte de nosotros, ayudándonos a expresar a otros cómo somos. Esto es muy visible con productos de la marca Apple, o con marcas de ropa, o con marcas de coches.

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De pajeros, laputas, mocos y otros nombres adecuados

Ponerle el nombre a un hijo debe ser muy difícil. Si no se recurre al nombre de padres y abuelos puede convertirse en una ardua tarea. Hay quien lo tiene decidido antes de tenerlos y hay quien no lo elige hasta que no le ve (esperando que la inspiración le llegue). ¿Le pegará?, ¿será demasiado común? ¿saldrá algún famosillo de tercera que vulgarice su nombre? ¿será demasiado raro o antiguo?

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