Del cómo las expectativas pueden acabar con la calidad

Cuando tenemos que establecer si un producto es de calidad debemos ser conscientes de que esa “calidad” es completamente subjetiva. Pensemos por ejemplo en un restaurante: ¿es de calidad porque la comida procede de mejores proveedores? ¿porque el camarero tiene formación en hostelería? ¿porque los cubiertos están limpios? ¿porque la decoración es actual?

Todos esos elementos son subjetivos para cada persona. Puede que lo que yo opine sobre qué es de calidad para un restaurante no tenga nada que ver con lo que otra persona opine. Yo a lo mejor me baso en el sabor de los alimentos y en el trato del personal, mientras que otro se puede centrar en la decoración y en la variedad de platos.

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